El año pasado 17 millones de personas dejaron de comprar CDs. Dice un informe de la NPD que, además, el trasvase no se está produciendo en los mismos términos: el número de usuarios de Internet que el año pasado decidió pagar por música sólo se incrementó en 8 millones.
¿Y ahora que hacemos? Pues pensar en monetizar la música por otros caminos. Parece ya evidente que no habrá formato plástico sustitutivo y también está confirmado que vender discos completos es un mal paso pudiendo vender canciones sueltas.
Pero no es suficiente y hay que buscar vías más alejadas de la venta directa del producto. Los servicios de música ‘online’ suben año tras año y sus vías de financiación pasan la publicidad y las vías ‘freemium’.
Por ahora hay que seguir buscando, pero si se vendían CDs y ahora se compran canciones parece evidente que el volumen financiero tardará en igualarse.