José Bono ha demostrado esta mañana (con apenas un gesto tontorrón) que la clase política de este país vive feliz en la prehistoria. Como bien recoge Javier Casal, el presidente del Congreso de los diputados, (quizá por hacer la gracia, quizá por pura ignorancia) ha descrito una memoria extraíble como un “ingenio electrónico” durante la presentación de los Presupuestos Generales del Estado.
Convencido estoy de que al señor Bono le ha parecido acertada su ocurrencia y que ni es consciente del sonrojo y la vergüenza ajena que ha provocado a su alrededor. Ahora hagan conmigo el ejercicio de recalcular sus expectativas sobre Administración Electrónica, reglamentos sobre nuevas tecnologías y desarrollo de la Sociedad de la Información.
Como dice un gran amigo… “Todo el mundo asciende hasta el límite de su incompetencia”
Está claro que muchos políticos han llegado a su límite