El diseño de los teléfonos móviles ha cambiado radicalmente su tendencia: de la miniaturización que se estilaba hace unos años se ha pasado a unos dispositivos de mucho mayor tamaño y repletos de funciones que poco tienen que ver con la voz. Empezamos por las pantallas en color, las cámaras, los reproductores multimedia hasta llegar a un estadio de desarrollo que convierte estos chismes en pequeños equipos multifunción.
Una de las evoluciones más interesantes es la que convierte a los terminales en puntos de conexión a Internet. Este mercado sigue siendo joven y de penetración relativa pero, según el último estudio de comScore Networks, la tendencia es claramente prometedora: un 26% de los internautas españoles accede a la Red a través de este tipo de cacharros y la mayoría los usa para navegar por portales generalistas o por los servicios propios de la operadora.
Este informe concluye que los europeos son más permeables a este tipo de conexión desde terminales móviles que los norteamericanos y que es Alemania la que lidera al Viejo Continente (y España no es la última, el Reino Unido va muy por detrás).
A modo de detalle interesante: Nokia es la reina en Europa, Motorola no tiene rival en el EE UU.