Hoy ya se ha confirmado la línea completa de comercialización de la nueva consola de sobremesa de Nintendo, así, a la espera de que Sony arregle su desaguisado (no hay fecha definitiva para Europa tras el bochorno de un nuevo retraso), las tres compañías más grandes ya tienen su máquina lista para enfrentarse a las demás. La Wii, la PS3 y la Xbox 360 están llamadas a repartirse un pastel de muchos millones de dólares y a copar un mercado en el que no se complementan sino que se estorban.
Las que más se van a molestar son la de Sony y la de Microsoft: las dos se basan en un modelo de ocio similar, en una manera de jugar muy pegada a los botones y las dos se mueven en la franja más alta de precios. Nintendo en cambio ha decidido hacer la guerra por su cuenta con una máquina más barata, pero sobre todo con un dispositivo innovador: menos basado en los mandos y más en la interacción y el entorno.
Las diferencias entre el imperio de la seta y sus dos gigantes rivales no acaban aquí, hay una vertiente económica, de modelo, que también enfrenta a los dos grandes con Nintendo. Tanto Sony como Microsoft venden sus consolas por debajo del coste de producción de las mismas. Siendo suaves, subvencionan el precio de su producto para inundar el mercado, asegurarse una distribución muy masiva y así acortar los costes de producción. De esta forma el beneficio se demora hasta el momento en el que baja el precio de fabricación, Xbox 360, por ejemplo, no será rentable hasta 2008 y algo similar ocurrirá con la PS3. Nintendo no comparte esta filosofía y como ha asegurado Reggie Fils-Aime (presidente de la división americana de la empresa) ellos ganaran dinero con su Wii desde la primera unidad vendida. Su máquina es menos potente que las otras dos, sin duda, pero también se aseguran un menor precio y un margen mucho mayor de beneficio independiente de las ventas. Se pueden permitir no arrasar y seguir ganando dinero, algo que Microsoft puede hacer ya que no vive de su consola, pero que pondría contra las cuerdas a Sony, mucho más dependiente de su máquina.
La batalla empezará en apenas unos meses (en Europa, como casi siempre, nos tocará esperar) y si bien las tres empresas se aferraran a las cifras desnudas de ventas para vociferar su éxito, no todas necesitan vender lo mismo para alejarse del abismo.
Se fundiooooooooooo el bombillo de mi consola! Asi mismito!