Un sistema como la Wikipedia, absolutamente colaborativo, guarda en su grandeza el rincón para la miseria. Los abusos y los fraudes forman parte del funcionamiento del sitio y, normalmente, es la propia comunidad la que regula estos excesos maliciosos. Pero a veces surgen casos que cuestionan la esencia misma del modelo porque traicionan el pilar básico de la confianza entre pares.
Essjay era uno de los editores prominentes de la Wikipedia, escribía, editaba, moderaba y disfrutaba de los permisos más altos gracias a su supuesta identidad como profesor de religión en una universidad privada. Bajo esta personalidad y un supuesto título en teología incluso concedió una entrevista al New Yorker el año pasado.
Pero ahora se ha descubierto la enorme verdad del fraude, el supuesto profesor no es más que un estudiante de 24 años que usó un par de libros para alcanzar el status que le reconoció la comunidad.
Afortunadamente el caso se ha solucionado (toda vez que el New Yorker ha levantado la historia) y ahora llega el momento de buscar mejores modelos de control editorial para adjudicar asuntos tan sutiles como el prestigio.