Fabio Capello, ese señor muy enfadado que hemos padecido especialmente los madridistas, sigue sin moderar su carácter y parece que disfruta regalando titulares a la prensa deportiva. Su talento para el desatino brilla ahora con renovado brío en el Reino Unido.
El ahora seleccionador inglés ha prohibido que los jugadores disfruten de sus consolas cuando estén bajo su mando. Capello ya ha informado a sus muchachos que no habrá más videojuegos en las concentraciones y, ya puestos, tampoco podrán usar el teléfono móvil una vez que crucen la puerta del hotel.
El iracundo italiano quiere acabar con lo que ha dado en llamar “la cultura PlayStation” a la que acusa de ser responsable de la falta de concentración de los profesionales de la pelotita. Y ahora hagan memoria conmigo: cuando le preguntan los futbolistas a que dedican su tiempo de ocio ¿Cuántos recuerdan que no citen “la consola” como primera opción de entretenimiento?
Pues no veo yo leyendo a muchos de la selección. Así que me temo que cambiarán las consolas por meretrices o por alcohol o por ambos a la vez