La mayoría de los ataques informáticos, de los robos de información sensible y de los problemas de seguridad no tienen su origen en complicados programas, ni en sofisticadas líneas de código. Lamentablemente la verdad es mucho más tristona: los usuarios solemos ser descuidados, cuando no directamente torpes hasta el sonrojo.
Que lo seamos los internautas de a pie no deja de ser casi normal, pero se convierte en un asunto harto más preocupante cuando los despistados tienen entre sus manos datos comprometedores. Según una auditoria a la que ha sido sometido el FBI, sus agentes pierden de media entre tres y cuatro ordenadores portátiles al mes. A lo largo de los últimos 44 meses el FBI ha perdido de vista 160 portátiles (y el mismo número de armas) pero lo que es más grave (aún) es que los superiores de la agencia no son capaces de determinar cuantos de estos equipos contenían información sensible o confidencial.
El drama se recrudece cuando el organismo auditor recuerda a los mandos del FBI que hace ya cinco años les alertó de este mismo problema: entonces habían perdido unos 317 portátiles en 28 meses. Sin duda los hombres de negro van mejorando sus cifras, pero el recuento sigue siendo bastante lamentable.
Así que ya saben, si encuentran un portátil descuidado en una cafetería, piensen que su contenido podría ser mucho más divertido de lo que parece.
Sí, sí, que si me he dejado el portátil en el bar, que si se cayó en la alfombra que es negra y no lo encuentro…Llo que tienen es mucho morro y no tanto despiste, y si además por los datos que se escaquean les dan unos dolarcillos mejor que mejor. No sabemos en manos de quién está el mundo, o peor aun, lo sabemos y les dejamos.