El catálogo de países sin sentido del humor se amplía. Sumen a la lista a la poco democrática Indonesia que planea (no es la primera) prohibir el acceso a sitios de Internet de contenido violento o pornográfico (como si hubiese una relación entre ambos conceptos…).
El ministro de Información indonesio justifica su medida argumentando que “no hay forma de salvar el país divulgando pornografía, violencia y hostilidad racial”. Independientemente de que la lista de peligros sea caprichosa, toda forma de control de la información engendra situaciones de censura que, una vez más, en este caso se justifican con el absurdo motivo de proteger a los jóvenes internautas.
En casos como este la tendencia natural es la de sospechar de las consecuencias. ¿quién decide que es violento o pornográfico? ¿quién pone los límites? ¿Hasta donde llegará el control de acceso a estos contenidos? ¿Sobre que bases se persigue a los infractores? ¿Puede un gobierno plantearse fiscalizar lo que sus ciudadanos hacen en la Red?
La nueva normativa viene aliñada además con penas que podrían alcanzar los tres años de cárcel.
hijos de la la gran jilipolla, poque les dá por querer imponer el control en cosas que impensable debería ser..