Si no fuera por el converso Mad Max y sus noches locas de alcohol y antisemitismo, servidor no habría llegado a TMZ ni por asomo, tal es mi despiste de lo que se cuece en la blogocosa. Pero gracias al redentor de los mayas, TMZ se ha hecho un hueco con estruendo entre las bitácoras de influencia y relumbrón: fueron ellos los que sacaron la exclusiva sobre el desbarre de Mel Gibson y ahora Nielsen les ha confirmado como un medio de referencia en la Red: en el mes de junio consolidaron una audiencia de 4,5 millones de usuarios únicos y la entrada sobre el director australiano acumula ya más de 5700 comentarios.
¿Y cual es el secreto del éxito? Probablemente la temática: la mayor parte de los contenidos del “˜blog”™ son cotilleos, chismes e información cardiaca coordinada por un periodista veterano (55 años) que ha conseguido el apoyo de un gigante como AOL para garantizar su alojamiento y muchos (muchos) medios. Y así, apostando por el ruido y un tono informativo más cercano a la escandalera que al respeto, TMZ se ha colado entre los grandes de la información de colores tales como Variety o Hollywood Reporter confirmando así la pujanza de las bitácoras de tono irreverente sobre las figuritas del “˜star system”™. ¿Algo similar por estos lares?