1. Olvídese de proteger sus canciones como si se trataran de una hija de 16 años. Tarde o temprano, alguien las publicará en internet. Probablemente sea semanas antes de que el disco llegue a la tienda u horas después de estar a la venta.
2. Hágase el progre, aprovechese de la admiración que se tiene por la gente que comparte. Fue la mejor prensa para In Rainbows, ese disco de Radiohead que es el mejor ejemplo de marketing musical de todos los tiempos.
3. Invéntese algo con los MP3s de por medio. En realidad no es nada nuevo: los artistas independientes -esos que saben lo que es el hambre- llevan colgando sus canciones desde hace años. La novedad es que ahora son los famosos los que van de progres -remítase al punto número dos-.
Radiohead hizo el “pague lo que quiera”, Prince lo regaló con un periódico, Coldplay liberó su primer single y ahora Pretenders regalarán una canción cada semana hasta el 23 de septiembre. Es la fecha en la que sale a la venta Break Up the Concrete, el nuevo disco de la banda.
Está claro que Internet es el futuro de la promoción musical: se amplía el target sin entrar en problemas de distribución territorial, y la prensa especializada suele dar muchísimo bombo a estas noticias. Eso sí, si usted no es un músico famoso, haga lo mismo y encomiéndese a todos los dioses. Algún día llegará su oportunidad.
4. Aproveche las posibilidades de la web 2.0 para promocionarse :P
Habrá que ver si las grandes discográficas entienden cómo rentabilizar este tipo de campañas. De momento creo que quien mejor lo aprovecha es el músico autoeditado, pues las grandes deben hacer convivir esta estratégica con la habitual sangría económica: promociones, stands, anuncios, etc.
Creo que me tendré que encomendar a todos los dioses y esperar mi oportunidad :S