En octubre del año pasado J Allard presentaba en Ámsterdam su juguete favorito, la Xbox 360, y durante los dos días frenéticos que duró el X05 no paró de hablar de la Red. Se le preguntó por la máquina, su procesador, los juegos, la usabilidad del mando, la capacidad del disco duro, sobre todo lo imaginable, pero Allard sonreía y volvía a hablar del servicio Live, la plataforma “˜online”™ de Xbox. Confiaba completamente en este servicio, lo alababa, lo dibujaba como el mayor éxito de la historia de los videojuegos y apostaba por la conectividad como la mejor salida para esta industria. En ese momento apenas un 10% de los usuarios de Xbox conectaba su consola a Internet (unos 2 millones de los 22 millones de unidades vendidas en esa fecha).
Los que pudimos hablar con él ni dimos demasiado crédito a sus palabras y, al final, le pedimos que se la jugase, que diese una estimación. Allard volvió a sonreír y aseguró que la mitad de los compradores de la 360 la conectarían al servicio Live, que habían aprendido de sus errores y que el éxito sería de ese calibre. Lo tenía claro: mejor acceso, más servicios (demos, descargas, música”¦) y reforzar a la comunidad. Los allí presentes pensábamos que era demasiado optimista.
Y nos equivocamos (Allard también)
Un 60% de las 360 vendidas desde su salida al mercado están en “˜Xbox Live”™, lo que supone, casi sin dudarlo, el mayor éxito de Microsoft en su aventura en el mundo de los videojuegos. Cada día se comparten en este servicio más de 900.000 mensajes de texto y voz demostrando que jugar a secas es cosa del pasado, que el universo de los botones pasa ahora irremediablemente por los usuarios y la comunidad. Live se ha convertido así en una plataforma de difusión y promoción poderosísima en la que probar nuevas formas de ocio. Hasta ahora se podían bajar demos o ver vídeos, pero el siguiente paso sigue abierto. ¿Integrar Messenger en Xbox 360? Eso parece casi hecho”¦ ¿Comprar música y películas? Esto se lo preguntamos a Allard en Ámsterdam. Efectivamente, volvió a sonreír.
Por cierto, recuerden que Allard también anda detrás del iPod Killer de Microsoft