Apenas cuatro meses después de entrar en la compañía, Niall Kennedy ha anunciado que se va de Microsoft. Kennedy, fichaje estrella del año para los de Redmond, ha anunciado en su “˜blog“™ que prefiere montar su propia compañía que seguir mano sobre mano a la espera de tener todo aquello que le prometieron.
Kennedy, que provenía de Technorati, iba a ser el encargado de coordinar todos los servicios de sindidación de Live, la nueva puerta de entrada a la Red tras MSN. Pero se ha visto frustrado en su empeño: en su entrada de despedida asegura, frustrado, que su capacidad de decisión se ha visto congelada. Tras un arranque fulgurante, ahora mismo se ve inmerso en una parálisis empresarial y prefiere salir ahora que seguir parado a la espera de que despeguen el resto de plataformas en las que Microsoft centra ahora su esfuerzo.
Detrás de esta salida se esconde otro síntoma del alarmante gigantismo de Microsoft. Un tamaño tan excesivo hace que el dinero se pierda a manos llenas y que la interrelación de sus productos provoque demoras en cadenas. Como bien dice el propio Kennedy, él es una víctima más de Windows Vista: el enorme retraso del nuevo sistema operativo de Microsoft está sumiendo a la empresa en su conjunto en una especie de letargo peligroso.