Las obras creadas por los hombres revierten en ellos. El tiempo devuelve a la comunidad la creatividad de sus abuelos (o de sus iguales). Los derechos de propiedad intelectual expiran y entonces, estas creaciones pasan al dominio público permitiendo así un nuevo uso al margen de pagos, propiedades y exclusivas.
Los plazos de esta devolución difieren por países, pero al final aseguran un uso universal que garantice los derechos morales al margen de los monetarios.
Y toda esta introducción apenas para ofrecer este enlace en el que se listan decenas de películas, documentales y dibujos animados cuyos derechos han caducado permitiendo así su reproducción al margen de licencias y de dudas sobre legalidad, citas y demás complicaciones. Hay como para pasar horas y horas revisando clásicos del cine, no me digan que no les aseguramos la diversión para este agosto vecino.
vía> digg