Recibir cada mañana ofertas para alargarse el pene es muy pesado. Tanto como someterse a la tortura de leer perturbadores métodos para reducir perímetro abdominal o promesas de una vida sexual titánica. Es lo que tiene el spam, que te amarga los desayunos.
Pero servidor, que nunca pensó que estos correos podían pesar más allá de la papelera del buzón, se ha dado de bruces con este delirante artículo en el que se asegura que tanto spam puede acabar afectando al ego de sus receptores. Tanto método adelgazante y tanta comparativa de calibre genital resulta que acaba generando inseguridades entre el personal más proclive a los zarandeos.
“Puede afectar a tus emociones y a tu nivel de nervios” asevera el profesor de psicología Jeffrey T. Parsons mientras que Ms. Fitzgerald, ejecutiva de marketing, alerta contra esta invasión de la intimidad a la que “no hay duda de que acabas reaccionando emocionalmente”.
¿Si? ¿Seguro? El 99% del ‘spam’ se manda sin criterios de ingeniería social ni bases de datos contrastadas. Vamos, que nadie sabe sus medidas. Así que no se me deprima, le guardaremos el secreto.
hay algunos psicologos que le han dado el titulo en una tombola y no dicen mas que tonterias
y además está publicado en el times! viva la prensa de calidad!
Pero por fin esto afecta a los hombres!!! Y no es que me alegre, pero ya estoy un pelín harta que de que las presiones físicas mediáticas sean siempre hacia nosotras. Por lo menos en Internet nos damos un respiro… y además, nunca había pensado en eso como una ventaja de no tener pene. Yuhuuuu