Esta mañana se ha presentado en Madrid Gennio, un buscador social con capital patrio que se parece a digg, o meneame, pero que ofrece alguna ventaja con respecto a estos: un motor de búsquedas locales, un rastreador de empleo, la posibilidad de importar favoritos y una barra de navegador. Sin duda algunas características que lo hacen interesante y (más o menos) novedoso. El resto de Gennio nos suena a todos, etiquetas, recomendaciones y nubes como alternativas de navegación y búsqueda.
Parece que ya empieza a cundir la sensación de que los motores de búsqueda tradicionales son un poco tontos y poco colaborativos. Hay que encontrar alternativas de rastreo y desde hace ya una temporada larga las folksonomías (del caos”¦) parecen la vía de más éxito. Flickr, del.ico.us, technorati, el propio digg o meneame son pruebas de éxito de este nuevo protagonismo del usuario frente a la redundancia o el ruido. Esto es muy 2.0, pero de golpe están saliendo clones como setas y vivimos una explosión de servicios similares, parecidos o (directamente) calcados. Esto ya pasó allá por la primera burbuja cuando lo que pegaba eran los portales verticales (de menú infinito) y en apenas un par de años había muchos iguales y ninguno del todo bueno. ¿Resultado? Bueno, todo se fue más o menos al carajo.
¿Qué pasará ahora? Podemos creer en eso de la selección natural y del éxito de los mejores, pero también hay que dar su importancia a las modas y en el caso de los buscadores sociales tener una comunidad numerosa, pero sobre todo activa y con ganas de participar es lo más importante. No se olviden, los internautas son de natural infiel y se van con el primero que les ofrece un poco más de buzz.