A la misma velocidad a la que el dinero vuelve a la Red, los abogados trabajan para repartir el pastel de la nube 2.0. Tras atravesar una época de total libertad en servicios como MySpace o YouTube, empiezan los recortes a los márgenes de movimiento de los servicios (y por tanto de los usuarios). Apenas unas horas después de que se secase la tinta del cheque con el que Google se hizo con la página de videos, empezaron las reclamaciones abriendo así un natural proceso de ajuste entre lo que había sido YouTube y lo que será a partir de ahora.
Hoy mismo el buscador y MySpace han anunciado que adoptaran nuevas medidas para proteger los derechos de autor. La red social, por ejemplo, impedirá subir contenidos protegidos por ‘copyright’ mientras que Google ha empezado a negociar acuerdos para garantizar la legalidad de los vídeos de grandes empresas como Viacom.
Pero en el caso de Google la defensa de los derechos de autor depende de la orilla del negocio en la que esté operando: en Francia el Sindicato Nacional de la Edición ha anunciado que se suma a la denuncia del grupo La Martinière por vulneración de derechos. Según la comunicación del SNE, Google Book Search da acceso a multitud de extractos y obras completas sin permiso y asi “menosprecia” las más fundamentales reglas de la propiedad intelectual.
Ante esta denuncia Google se defiende con argumentos muy similares a los que se podrían esgrimir para resguardar el modelo de YouTube sin restricciones: sólo dejan consultar extractos de las obras protegidas (y abren el acceso completo a material devuelto al dominio público).