Queridos Reyes Magos: quería agradecerles que se molestaran en visitar hasta el último comercio de la provincia para encontrar la consola que pidió el niño. Ahí está en el salón desde hace cinco horas, jugando al tenis con la Wii mientras mi señora esposa retira jarrones, sillas y todo lo que pueda interferir en el partido de nuestro futuro Nadal. El pequeño también ha descubierto el navegador de Internet, le hemos dejado pululando por la red mientras preparábamos la comida. Acabo de echar un vistazo desde la puerta y me lo he encontrado guardando en la lista de favoritos dos páginas porno optimizadas para la Wii. Angelito. Como si yo no supiera cómo utilizar el control parental para desconectar el artefacto de Ópera. Gracias por los regalos y hasta el año que viene. Un saludo para los camellos, prestan un gran servicio.