Si algo nos ha enseñado Internet es que tiene las mismas virtudes que los aceleradores químicos: potencia los incendios. Fíjense en todos esos adolescentes que, espoleados por las hormonas y la candidez, se dedican a mandarle a sus novias/os fotos picantonas sacadas con el móvil.
Ese gesto cargado de buena fe y confianza ciega se convierte en un paso hacia el abismo cuando los archivos empiezan a circular como la pólvora por el patio del instituto una vez que el amor se acaba o impera la estupidez.
Ya saben amiguitos y amiguitas, fíense, pero sean prudentes, tampoco hace falta que su nombre acabe siendo coreado por el claustro de profesores y la policía local. ¿No se lo creen? Pues pasen por aquí y vean que los hay más entusiastas, alguno hasta planeaban sacar un DVD con las mejores fotos de las chicas del colegio que ya zumbaban de buzón de correo en buzón de correo.
Bueno, tengo que decirte que has topado con un químico y el simil no es para nada acertado, pero pase como “licencia poética”, a fin de cuentas, esto no es un blog de ciencias.
Esta es una prueba más de la estupidez imperante en la generación que se está creando, ¿acaso a alguien se le hubiera ocurrido sacarse fotos en pelotas y mandárselas a su novio si no es un acto de guerra?, en fin, lo peor es que este sistema ya está bastante extendido…