Creamos nuestra yo en Red, intentamos ser relevantes, completamos perfiles con datos personales, subimos fotos, conversamos y compartimos parte de nuestra privacidad para alcanzar un nivel óptimo de identidad que nos permita mantener relaciones personales en Internet. Pero ¿cuando entramos en zona de peligro? ¿cuando toda esa información nos convierte en un blanco desprotegido?
El Ejército canadiense parece tenerlo más o menos claro y ha pedido a sus soldados que no aporten información personal en redes sociales como FaceBook ante el temor, la amenaza, de que sea utilizada por sus enemigos. Según un informe interno, Al Qaeda podría estar monitorizando este tipo de servicios buscando destilar datos que ayuden a sus acciones terroristas.
Canadá tiene ahora mismo unos 2.500 soldados destacados en Afganistán, pero la amenaza se extiende más allá. El perfil de un soldado en Afganistán no sólo le convierte a él en objetivo de un ataque, sino que pone en la diana a toda su familia, sus amigos y el conjunto de su entorno social.