El mercado de la telefonía móvil no para, el año pasado de nuevo se volvieron a superar las cifras de venta alcanzando ya una población difícil de superar a lo largo de 2008. Todo el mundo lleva un móvil así que la expectativa para los próximos meses es de un crecimiento más moderado (y aún así superará el 10%) consolidando así un universo ya maduro de usuarios.
Pero ahora ha llegado el momento de redoblar la apuesta y saciar el apetito de los consumidores con mejores servicios que superen la mera telefonía. Una pantalla en el bolsillo es el elemento más goloso de la sociedad conectada y, por ahora, la oferta es objetivamente mejorable.
El reto es evidente: los terminales tienden a privilegiar otras formas de uso (el iPhone es la mejor prueba con su catálogo de herramientas) y los consumidores reclaman mejores formas de interacción (redes sociales, comunicaciones, servicios de información). Si depende de las operadoras, nos va a tocar esperar, me temo.