Diazepam, metadona, codeina… cada vez son más los medicamentos que se venden de manera más o menos libre en la Red. Según el organismo internacional encargado del control de los estupefacientes, la gran farmacia clandestina de Internet hace cada vez más caja gracias al éxito del ’spam’.
En su informe resumen de 2005 pide a los gobiernos una mayor y mejor aromización legislativa para evitar, por ejemplo, casos como el de Tailandia, país en el que se intervinieron más de un millón de comprimidos de Diazepam (un potente tranquilizante) en 2004. Si ya es grave el tráfico de este tipo de sustancias, peor es saber que muchos de estos químicos son malas copias o, directamente, falsos medicamentos.
Los cálculos de la OICS son alarmantes, una farmacia ‘online’ realizaría a día de hoy muchas más operaciones que una tradicional gracias a, sobre todo, el mercado de Estados Unidos. La cadena se cierra allí pero se abre en las zonas productoras (el Caribe y Méjico) y los países que alojan estos negocios opacos (China, Pakistán o Tailandia).
La factura que pagan los norteamericanos alcanza de lejos los centenares de millones de dólares, visto que los consumidores de este tipo de sustancias están dispuestos a pagar hasta 18 veces más por los químicos. Esto, por desgracia, si que es un negocio próspero y global.
Vía > Liberation