
No es una broma, no. Lo que ven ustedes es otro de esos momentos indiscretos capturados por el coche papparazzi que se encarga de hacer las fotos para el Street View de Google. Ahora muchos hablarán de la invasión de la intimidad, pero lo cierto es que la calle nunca ha sido el mejor lugar para orinar, por mucho que a cierta edad la pérdida de líquidos sea una pesadilla.
Lo que me hace muchísima gracia es imaginar a gente que echa horas y horas buscando a ver qué pillan en los mapas de Google. Hay quien pilla a señoras con los pantalones bajados mientras otros encuentran paraísos perdidos. Y es que siempre ha habido clases… incluso para perder el tiempo.