Cada vez es más complicado ponerle nombre a una empresa. Amén de la necesidad de ser medio ocurrente bautizando a la compañía, ahora hay que comprobar que el dominio de Internet esté libre. Y esto está empezando a dejar de ser obvio, cada vez quedan menos dominios libres y, si además nuestra empresa tiene un nombre medio ocurrente la cosa se complica sobremanera.
Trasladen esta reflexión al mundo del porno y verán que no es nada fácil dar con una dirección disponible en la Red. Los nombres posibles para una sociedad dedicada a un negocio tan concreto y sectorial como el sexo no son tantos.
Las combinaciones de términos también se agotan y eso explica que a lo largo de la próxima ‘Internext Florida’ se vaya a realizar una peculiar subasta de dominios relacionados con la pornografía. A comienzos de agosto se realizará el concurso en puja pública o, para los más tímidos, en sobre cerrado y anónimo. En total salen a remate decenas de posibles nombres que van de la sutileza erótica a los más explícitos conjuntos de palabras de alto voltaje sexual.
Como es evidente estos dominios mientras tanto no están dormidos, la mayoría están aparcados esperando comprador pero generando ingresos mediante publicidad.
ME GUSTARIA ENTRAR A UNA SUBASTA