Quizá sería más fácil prescindir de las definiciones, pero hasta que lleguemos a ese punto (o al menos a un lugar común de acuerdo), la discusión sobre “˜¿Qué es un blog?”™ promete darnos grandes momentos de entretenimiento y bronca. Sin lugar a duda las bitácoras han sido el fenómeno más pujante de la Red desde hace meses y al carro del ruido se han subido más o menos todos aquellos interesados en asociarse con esa imagen de participación, comunidad, dospuntocerismo y demás modas. El momento de tensión llega cuando desde alguna de las orillas se enarbola una bandera de condiciones para excluir a un universo de usuarios de la ola.
Por ejemplo, si cogemos las estadísticas de David Sifry, blogs, lo que se dice blogs, sólo hay 50 millones de ellos (y entre ellos muchos son puro fraude por culpa del spam). Estos cálculos se quedan en poco más que humo si miramos el último anuncio de Microsoft en el que asegura que ya cuenta con 72 millones de usuarios en su servicio de Spaces (comparen con los 300.000 de WordPress). Si a la cuenta añadimos las decenas de millones de internautas que discuten desde MySpace, la cifra no se parecerá en nada a las de Technorati.
Y aquí volvemos al punto de inicio, el de la definición. Robert Scoble, nada sospechoso de morder la mano de Redmond, se ha enzarzado en una peculiar charla “˜requisitos mínimos“™ de la que ha salido escaldado y con la pegatina de “elitista blogger de lista A”?. Era de temer, esta es su propuesta:
1) Have original content. Spam blogs that are copied off of somewhere else don”™t count.
2) Have at least 500 words of new text-based content every month. Things that look like Flickr streams aren”™t blogs, sorry.
3) Have at least two posts in at least the past 30 days. If you aren”™t posting, you”™re not blogging.
4) I don”™t care if you have comments, have trackbacks, have blogrolls, or any of that.
Obviamente no ha cosechado muchos entusiasmos entre sus comentaristas pero ha reabierto (van”¦.) la caj(it)a de los truenos. Probablemente la prueba de que la discusión de “nosotros y ellos”? es peregrina la acabe dando el dinero: MySpace podría más o menos reivindicarse como plataforma de bitácoras pero no lo hace. ¿Motivos? No lo necesita: ya consigue la promoción, el tráfico y los anunciantes apoyado sólo en el funcionamiento de sus herramientas y no el nombre con el que las engloba. Sigue sobre esta estela SixApart, que a sus plataformas más puristas va a sumar (por ahora en Beta) Vox, un servicio que se parece mucho a Spaces.
Por ahora la vara de medir quizá la siga dando eso tan intangible que es la influencia: MySpace la ha conseguido en la masa mientras que otros la reivindican en el individuo.