Los avances tecnológicos deberían hacernos la vida más fácil a todos, pero hay casos en que lo que la mayoría considera un avance perjudica realmente a un colectivo específico. Es lo que según Wired le sucede a quienes sufren problemas visuales, pues el proceso de miniaturización de los dispositivos y la multiplicación de las opciones que ofrecen han dificultado la comunicación de las personas ciegas con las máquinas. Jay Leventhal, ciego y editor jefe de AccessWorld explica…
“The biggest barrier for blind people is access to information, and more and more information is being made available through different machines that aren’t designed for people who can’t see,” says Leventhal, editor in chief of AccessWorld: Technology and People with Visual Impairments.
La cosa también funciona en sentido contrario. El iPodShuffle de Apple recibió algunas críticas muy duras por no tener pantalla y carecer de algunas funciones, pero a Álvaro, compañero de la sección de Diseño, le pareció un aparato perfecto para que un familiar ciego pudiera escuchar audiolibros en MP3, dado que la ONCE distribuye entre sus asociados obras en ese formato. Pero los CDs que entrega pueden darle una sorpresa desagradable si lo que quiere es escucharlos en un reproductor portátil.
Estos audiolibros han sido elaborados siguiendo un estándar internacional llamado DAISY (Digital Accessible Information System) que éste funciona perfectamente con reproductores como el que vende el CIDAT. También ofrece grandes posibilidades si se quiere escuchar la obra desde el PC (con TPB READER o PlayBack2000), pero es imposible una escucha organizada en un reproductor portátil. En el CD que se entrega hay muchos archivos MP3, pero sus nombres no responden a primera vista a la estructura lógica de la obra (partes, títulos, capítulos, páginas…). Esa información se encuentra en archivos HTML (como las páginas web) y SMIL (Synchronized Multimedia Integration), formatos que la mayoría de reproductores portátiles no pueden leer.
Es bien cierto que la ONCE explica que entrega los CDs de los audiolibros para que sean utilizados por sus asociados sólo en el reproductor DAISY o en el PC, pero lo del reproductor portátil de MP3 (un ordenador a fin de cuentas) sigue pareciendo una opción muy interesante. Por el momento la única solución posible parece cambiar los nombres de los archivos a mano, para que se reproduzcan de forma organizada, aunque por aquí ya hay quien propone crear un script que tome la información del fichero SMIL y la introduzca en el nombre del archivo. Las sugerencias son, como siempre, bienvenidas.