
Ni placas solares, ni energía eólica, ni por supuesto una conexión a la red eléctrica convencional. El reloj que prentende convertirse en punto de referencia obligada para los Juegos Olímpicos de Londres 2012 tomará energía de las mareas del río Támesis y marcará las horas con la ayuda de la luna. Será, según la empreasa encargada de construirlo, “un recordatorio en constante cambio de los ciclos naturales que han dado forma a nuestro pasado y determinarán nuestro futuro”. No sólo ahorrará electricidad, sino que además la generará: energía suficiente para cientos de hogares. Y además de energéticamente eficiente, la estructura es bastante aparente.