Hay religiones que lo ponen un poco más difícil que otras. En el caso del Islam, por ejemplo, rezar en dirección a La Meca puede suponer un problema si no se tiene una brújula o no se saben interpretar las señales necesarias. Los musulmanes más geeks pueden recurrir a la alfombra ideada por el artista Soner Ozenc, que se ilumina cuando apunta hacia el lugar sagrado. La hora también es importante. Travellingmuslim ofrece los horarios de rezo en cientos de ciudades de todo el mundo, y si no tiene acceso a Internet puede comprar este reloj que le avisará puntualmente. Más difícil lo tendrán los astronautas malayos musulmantes que se incorporen a la tripulación de la ISS. La agencia espacial de ese país está estudiando cómo afrontar el tema de las abluciones en el espacio, con la escasez de agua que hay en la estación espacial. También será complicado para los astronautas rezar de cara a La Meca, pues según cuentan en We Make Money Not Art la ISS da 16 vueltas a la Tierra cada 24 horas. Irse al cielo para andar dando vueltas sobre uno mismo mientras se ora, menudo negocio.