¿Cuanto nos conocemos usted y yo para que yo le llame por su nombre? Poco. ¿Cuanto le conocen en Google, AOL, Yahoo o Microsoft como para permitirse interpelarle con nombre y apellido? Mucho más.
La pregunta no es baladí. ¿Pueden los gigantes de Internet mandarte un anuncio personalizándolo hasta llamarte por tu nombre? Si, pueden, todos les hemos cedido esos datos así que, técnica y legalmente, están capacitados como para dirigirse a nosotros personalmente. Pero ¿Lo hacen?
Pues no y los motivos varían, pero se resumen a lo mismo: supondría un compromiso a sus códigos internos de privacidad. Incluso para los más grandes, la gestión de la información personal y sus posibilidades comerciales siguen siendo un terreno pantanoso.