La RIAA (algo así como nuestra entidad de gestión local pero en Estados Unidos) emprendió hace ya un par de años una campaña feroz contra las descargas de música y las redes de P2P. De manera indiscriminada (y sobre todo masiva) han puesto ante los tribunales a centenares de personas con el ánimo (suponemos) de amedrentar a los usuarios más que de convencerlos. Desde la industria minoritaria ya se habían empezado a oir voces en contra de estas prácticas casi mafiosas y ahora (al fin) es un portavoz de las grandes el que alza el tono contra estas redadas.
Terry McBride, CEO de Nettwerk Music (sello del que han salido Barenaked Ladies, Dido, Sum 41 y Sarah McLachlan) aseguró en el marco de la primera ‘Bandwidth music and technology conference’ que los litigios de la RIAA están acabando con los músicos y el negocio que los rodea.
You should never tell the consumer how to consume your music. You should make it available wherever they want. I don’t want to dictate how people buy our music
Para McBride la solución es poner fin a la cacería y abrazar nuevos modelos como los micropagos o la promoción de nuevas herramientas de intercambio para lograr un precio, una fórmula monetaria, que haga inservible los sistemas de dudosa legalidad.