Redactar para Internet es manejar un código diferente. Un artículo en el papel es plano y responde a los códigos de ese medio estanco, que no se asemejan a los de la Red ni son asimilables. El lenguaje es diferente, la arquitectura de Internet es particular y tiene sus normas. El tratamiento, el uso de los enlaces, la semántica propia crean unos contenidos diferenciados.
Quizá la prueba más evidente de esta diferencia sea el recurso al enlace como medio para generar profundidad semántica. Un enlace explica, apunta, aclara, completa y ayuda a consolidar un canal de entendimiento, de complicidad, propio entre el editor y el lector.
Por eso resulta sorprendente encontrarse con páginas como esta a la que hemos llegado desde el blog de Jason Kottke: un listado de ‘Los 100 blogs que amamos’ sin un miserable enlace. Cien nombres con sus cien descripciones totalmente mudas. Alguien copió y pegó sin mantener los estilos la reseña original de PC World que afortunadamente, está bien escrita.