La realidad es tozuda y acaba por imponerse. Frente a la oleada entusiasta que encumbra Second Life, los propios datos de Linden Lab ayudan a dar la verdadera dimensión de un fenómeno que no brilla todo lo que parece. Tanto engorde mediático desaforado no le hace ningún favor a un experimento que debe de ser mimado sin exageraciones estridentes para prosperar. De entre todo lo que se ha escrito sobre el (dichoso) metaverso quizá es este artículo de ‘The Register’ el que ofrece un análisis más demoledor y frío. Os dejamos aquí algunos de los datos más reseñables:
- Si restamos de los 3.1 millones de residentes a todos los que no han vuelto a abrir sesión tras el primer mes de uso la cifra se desploma hasta poco más de 250.000 usuarios.
- De forma rutinaria no hay más de 15.000 personas activas a la vez.
- Los servidores de Linden Lab no soportan más de 100 personas a la vez en el mismo sitio.
- Sólo un quinto de los usuarios reales de SL tiene una cuenta Premium que le permite realmente disfrutar del servicio.
- Apenas si unos 3.000 ‘residentes’ de pago conviven a la vez en el metaverso.
- Linden Lab estima en 21.000 los usuarios cuya actividad económica se tradujo en beneficios.
- Más de 11.000 de estos ganaron menos de 10 dólares (y eso antes de que Linden Lab cobrase su parte por la cuenta de pago).
Y finalmente, una dosis de realidad sobre el horizonte financiero de la empresa (en boca de sus propios responsables):
“Linden Dollars are not money, they are neither funds nor credit for funds. Linden Dollars represent a limited license right to use a feature of the simulated environment. Linden Lab does not offer any right of redemption for any sum of money, or any other guarantee of monetary value, for Linden Dollars.”
Así que ya saben: el ‘metaverso’ está todavía en formación, si quieren colaborar no griten demasiado.
pues como publico esta semana en cinco dias y aprovechando que me citan en el pais y en el new york times , yo pienso de que esto del second life es la repanocha y como lo digo yo,pues…hala, ya está.