Las evidencias de un cambio de modelo en la Industria de la música son cada vez más poderosas. Organizaciones como la RIAA (un híbrido entre la SGAE y una organización mafiosa) ven su crédito cada vez más menguado y sus funciones más y más discutidas en un horizonte que ya no pasa, por ejemplo, por los DRM o la persecución de los usuarios de las redes de P2P.
Por si hacían falta más pruebas, ahora puede ser EMI (una de las cuatro grandes) la que de se despegue de esta estructura industrial. Según informa Reuters, esta disquera se está planteando reducir considerablemente los fondos que deriva a la RIAA y la IFPI (otra patronal fonográfica) para que combatan la piratería.
Cada una de las cuatro grandes (EMI, Warner, Sony BMG y Universal) contribuyen con más de 130 millones de dólares anuales a causas tan peregrinas como sostener las más de 30.000 causas abiertas que tiene la RIAA contra usuarios de Internet. Retirar esos fondos es un paso en la dirección correcta si lo que realmente se intenta es cambiar el modelo global de la música.