Un adulto medio norteamericano pasa algo más de ocho horas al día mirando una tele, el ordenador, su GPS o la pantallita del móvil. Según un estudio pagado por Nielsen nuestra exposición a las pantallas es consistente en casi todas las edades y, oh sorpresa, no sólo los nativos digitales son capaces de prestar atención a dos chismes a la vez.
Todos los grupos de edad consumen aproximadamente la misma cantidad de vídeo pero el formato empieza a cambiar y así los menores de 24 años son el segmento con un menor nivel de exposición a la TV convencional y con los dedos más fuertes: pasan de media 29 minutos al día mandando mensajitos con el móvil. Aún así se pasan frente a la caja unas tres horas y media diarias frente a los poco más de cinco minutos que dedican a ver vídeos en Internet.