Desde que uso el ordenador que ya conocen alguna vez se me ha acercado un compañero de viaje en el cercanías para preguntar por él. ¿Cuánto pesa? ¿Dura mucho la batería? ¿Te acostumbras rápido al teclado? Siempre se interesaban por la máquina, nunca me habían preguntado por el software hasta que hace una semana instalé Ubuntu (gracias a Javier y Paco por la ayuda y consejo). En estos días dos personas se han acercado a curiosear. No ando, sobrado de tiempo y aprovecho el viaje de vuelta a casa para seguir descubriendo cosas nuevas de la joya de Canonical, que hoy pone a nuestra disposición una nueva edición del sistema operativo gratuito.
Les recomiendo que lo prueben, también que instalen el gestor de ventanas Beryl, que acaba definitivamente con el mito del Linux sosainas que debe ser manejado siempre desde la línea de comandos, algo que realmente te hace decir Wow.
Ahora la espera a que Windows (que no dejo de usar) arranque se hace si cabe más larga, y aunque quedan flecos por resolver -conexión a un proyector en las clases, sobre todo-, Ubuntu me tiene entusiasmado. Martín lo describió como fácil y satisfactorio, y no le falta razón. El que les habla saltó de la versión 5 a la 6 de Ubuntu mientras seguía trabajando, nada falló, todos los programas funcionaron sin problemas durante la actualización. Hoy llega la 7.04, denle una oportunidad.