Overpeer abrió en 2003 como una apuesta muy fuerte contra la piratería. Se trataba de echar a la gente de las redes de P2P por puro agotamiento. Esta compañía, propiedad de LoudEye, infectaba los sistemas de intercambio con archivos falsos o defectuosos que simulaban ser películas o canciones de éxito. Al reproducirlo, en lugar de la canción solo se escuchaba de forma reiterada un fragmento de varios segundos.
La idea cuajó entre las distribuidoras de EE UU que contrataron su servicio de manera más o menos masiva durante unos años, pero parece que al final han sucumbido. LoudEye no ha encontrado comprador para su idea y ha decidido echar el cierre después de que, además, muchas redes hayan incluido sistemas de filtrado e identificación de archivos falsos. Parece que incordiar a los internautas no es la mejor manera de acabar con las descargas ilegales.