
“Ahora los terroristas saben donde comemos, dormimos y donde vamos al baño”, el que habla es un soldado británico destacado en la base que su ejército tiene en Basora después de que sus superiores hayan confirmado que la resistencia iraquí está usando Internet como un arma más en su batalla contra la ocupación.
A lo largo de una incursión de las tropas británicas en los bastiones de la insurgencia, los soldados localizaron varios mapas sacados de Google Earth en los que se ve con detalle las instalaciones de sus tropas en la zona. Los edificios en los que viven y sus zonas más vulnerables aparecen con detalle en la herramienta de mapas del buscador y, deducen los oficiales ingleses, alguna de estas imágenes ha podido servir a los insurgentes para lanzar sus ataques contra los flancos más frágiles de las bases que tienen en Basora.
Ahora Google “sensible a este tipo de peticiones” ha decidido viajar al pasado y ha sustituido las imágenes de las instalaciones británicas en Irak actuales por fotos antiguas, fechadas en 2002 y por tanto previas a la guerra. Pero quizá ya es tarde y, como amenazan algunos de los soldados, Google tendrá que responder ante los tribunales si alguno de ellos resulta herido tras un ataque dirigido, por ejemplo, contra sus indefensas tiendas de campaña.