Recordar números y letras para interactuar con nuestras máquinas no es usable. En una realidad conectada en la que nos relacionamos con multitud de servicios que requieren de nuestra identificación, la gestión de contraseñas supone un freno al uso de nuestro entorno de Red.
Por eso es de agradecer que Google, por ejemplo, nos simplifique el paseo por todos sus productos gracias a un solo usuario o que Microsoft nos facilite la identificación única entre su nuevo Vista, sus herramientas de Red, su mensajería y su plataforma de juegos.
Pero queda alguna barrera por romper: seguimos usando combinaciones alfanuméricas para casi todo. Por eso iniciativas como la de NecSoft nos abren una nueva vía a explorar: esta empresa subsidiaria de NEC está investigando con un sistema de identificación mediante reconocimiento facial para abrir sesión en un ordenador (usando las webcams que ya casi todos los equipos llevan de serie). Así, nuestro rostro se convierte en nuestra identidad y en nuestra contraseña para abrirnos camino al PC, al sistema operativo, a nuestra vida conectada: sin memoria, sin tener que recordar nada.
Este tipo de sistemas de identificación facial suelen regirse por parámetros como la distancia entre ojos, el volumen del rostro, las dimensiones relativas entre rasgos así que sería difícil de contravenir con la misma facilidad que una contraseña demasiado frágil pero ¿qué pasa si me dejo bigote?
No te imagino yo con bigote, la verdad :) Yo de momento me he abierto una cuenta en uselessaccount.com a ver si me sirve para algo.