
El caos no es tan evidente. Todo lo que nos rodea tiende al orden e incluso los comportamientos más anárquicos acaban por generar un patrón. Sólo hay que mirar durante el suficiente tiempo para descubrir la pauta y ver que esos saltos incoherentes al final marcan un latido, un dibujo uniforme.
Y pasa también con las tareas del hogar, claro. Miren por ejemplo a Roomba, ese simpático chisme que es como una mopa con ruedas y que puedes dejar en el salón de casa para que lo abrillante sin ayuda externa.
Pues Roomba, ante la posibilidad del caos, se ordena. Esa imagen que ven es el recorrido que hace la pequeña aspiradora a lo largo de un ciclo de media hora en una habitación desierta (gracias a una foto de larga exposición). ?Fíjense en esa combinación tremenda entre los senderos de aspecto aleatorio y el ciclo perfecto de la espiral. Pues sólo es una aspiradora.
Yo tengo la roomba y es una maravilla, los primeros días, como esa foto de larga exposición, nos quedábamos mirando su recorrido… desde que la compré no he vuelto a cargar con la aspiradora